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martes, 18 de octubre de 2011

6 hábitos de liderazgo para las juntas de trabajo




6 hábitos de liderazgo para las juntas de trabajo

La eficacia de las juntas de trabajo depende en gran medida de las capacidades de la persona que la preside, ya que debe comprometer a los asistentes y generar soluciones reales a los problemas.
Las reuniones de trabajo o juntas son necesarias para el buen desempeño de una empresa, ya que unifican los objetivos y las estrategias a seguir; sin embargo, muchas veces pueden ser tediosas y poco productivas, si no son dirigidas con habilidad.

La eficacia de las juntas de trabajo depende en gran medida de la persona que las dirige. El líder suele ser el jefe del departamento o la persona que lleva la minuta, pero debe tener actitudes claves para no perder el control de los asistentes y lograr la consecución de las metas planteadas en la reunión.

El blog de consultoría y management Gemba Tales señala que un buen líder debe saber dirigir la discusión para tratar los temas de la agenda, escuchar las inquietudes de sus compañeros y plantear soluciones reales que originen acciones específicas a los problemas.

Aquí seis hábitos de un buen líder para el éxito en las juntas.

1. Sigue el trabajo estándar: todas las juntas deben tener una agenda o programa de los temas que se van a tratar, una duración establecida y el apoyo multimedia necesario para que se entiendan los puntos a tratar. Un buen líder sabe cómo modificar el programa a las necesidades, pero nunca lo ignora y siempre respeta el tiempo de los otros.

2. Cuenta una historia: la gente pasa la mayor parte de su tiempo en el trabajo, por lo que no quieren que les repitas los datos que pueden ver en la gráfica. El trabajo del líder en una junta consiste en tejer historias que ejemplifiquen lo mostrado en el apoyo visual y que les digan a los asistentes qué significan esos datos de forma tangible.

3. Integra: el líder tiene que unir lo que está en el tablero con lo que pasa en el día a día en el trabajo. Une los datos duros con opiniones, sugerencias, comentarios y otros puntos de vista provenientes de las personas que asisten a la junta. La tarea del líder es ampliar la visión de las personas en la reunión y llevarlos a buscar respuestas útiles.

4. Llega a una conclusión: de nada sirve tner tres juntas diarias si no se resuelve una cuestión y se toman acciones concretas y sencillas para atacar los problemas. Es necesario “matar” los problemas para que no vuelvan otra vez por lo que debes tratar de que en la junta se defina la problemática, cuál fue su causa, cómo controlarlo o contenerlo, cuáles serán las medidas que se tomarán para evitar que regresen quiénes estarán encargados de ellas.

5. Compromete a los asistentes: un buen líder buscará que el diálogo en la junta sea comprensible, importante y procesable, de lo contrario la reunión sólo confundirá más a las personas o tendrá el mismo impacto que revisar un informe por correo electrónico. Si diriges la junta, debes tratar de identificar quién tiene dudas y a quién le ha quedado claro para poder educar e involucrar a los asistentes en lo que significa la reunión y lo que se debe hacer después de ella.

6. Destaca las buenas ideas que sirvan para resolver los problemas: las juntas son una gran oportunidad para que la gente reflexiones sobre las realidades y necesidades de una situación. Un buen líder sabe seguir las juntas y busca generar las respuestas de su equipo a través del desafío, el impulso, el entrenamiento y después toma en cuenta todas las sugerencias de sus empleados.

Fuente: altonivel

miércoles, 19 de agosto de 2009

Las 8 reuniones que no deberían existir.

Las empresas acostumbran a perder el tiempo en reuniones que sólo hacen perder el tiempo a los trabajadores. Evítelas.

Es común escuchar decir a las personas que "el tiempo es oro". Y esta frase cobra aún más relevancia cuando se refiere a los minutos que suelen perder los trabajadores durante sus horarios de trabajo.

Y si de "ladrones de tiempo" se trata, uno de los factores más perniciosos en este ámbito son las reuniones de trabajo. Algunos dicen que se trata de "la forma más eficiente de perder el tiempo", y por supuesto, dinero para las empresas. Éstas, por lo general suelen largas e inútiles.

Sin embargo, los expertos son muy claros en dar una solución: los directores deben saber para qué se reúnen, teniendo en cuenta un objetivo claro. No será necesario realizar una reunión en los siguientes casos:

1. Reuniones misteriosas
Son aquellas reuniones totalmente improvisadas, en las que no se sabe si se hablará de los resultados económicos o de la interminable crisis. En el momento de comenzar se lanza el tema elegido que toma a los asistentes por sorpresa, sin datos y sin información.

2. Reuniones sin hora de finalización
Suelen ser muy aburridas y agotadoras. Debe aprender a resumir e intentar ser breves.

3. Reuniones sin el jefe
Cuando la cabeza de la empresa dice "Empiecen sin mi", se pierde completamente el sentido de la reunión. Suele pasar que quien convoca la reunión no acude a la hora, o deja a sus invitados que empiecen sin él. ¿De qué querrá que se hable si quien la convoca no está? Hay que ser metódicos e intentar, por todos los medios, seguir el horario establecido para la junta.

4. Las reuniones "para todo"
Son juntas con miles de asistentes que muchas veces no se conocen. Cuantas veces se ha preguntado ¿son necesarios todos los que están en la reunión?

5. Reuniones "Campales"
Las reuniones sin agenda suelen terminar en reproches interdepartamentales o entre compañeros, parecido a una batalla campal. En éstas, sólo se escuchan excusas y argumentos que hacen retroceder en los objetivos, en vez de avanzar.

6. Las reuniones "Otelo"
Se trata de una reunión monólogo donde suele haber más gente, sin embargo, sólo determinadas personas toman la palabras, sin dejar que otros hablen.

7. Reuniones donde "todo es perfecto"
Quizás sean las más peligrosas, pues demuestran la gran hipocresía que existe dentro de las empresas. Todos los asistentes parecen estar de acuerdo con todo lo debatido, pero tras abandonar la reunión comienzan los reproches.

8. Reuniones al finalizar el horario de trabajo
Si la jornada termina, no es lógico poner una reunión. Los asistentes llevan todo el día trabajando por lo que el nivel de atención será muy bajo.



Fuente: Blog de RRHH