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viernes, 13 de abril de 2012

Bullying en el entorno laboral.



No sólo los escolares se ven afectados por este tipo de abuso. También ocurre entre los profesionistas en las empresas.

El bullying es un tipo de acoso que, por lo general, comienza con una broma dirigida hacia una persona determinada, pero a medida que pasa el tiempo, las bromas se incrementan, llegando a sobrepasar la tolerancia del afectado/a.

El trabajo es parte de nuestras vidas, llegando a convertirse en nuestro “segundo hogar”, debido a que gran parte del día pasamos allí. Justamente esta cantidad de horas, que por lo general son ocho, permite que conozcamos a quienes trabajan junto a nosotros, creando lazos de amistad o rechazo hacia ciertas personas.

La poca empatía entre compañeros de trabajo puede desatar bullying laboral sin darnos cuenta. El problema radica en que este acoso provoca que las personas adopten una actitud defensiva y violenta, dejando de lado el cumplimiento laboral, ya que el ambiente de trabajo se torna un calvario.

El bullying laboral se manifiesta a través de un comportamiento de abuso para que los compañeros de trabajo o empleados se sientan incómodos, generando un impacto negativo a nivel psicológico entre quienes resulten afectados.

De acuerdo a esto, Workplace Bullying Institute, organización creada para ayudar a quienes sufren bullying, este acoso es “un maltrato lo suficientemente severo como para comprometer la salud de un empleado, poniendo en peligro su carrera laboral y su vida personal”.

Situaciones en las que se desarrolla el fenómeno

Las situaciones que generan bullying laboral dentro de una empresa son muy comunes, aunque, debido a las formas que se puede presentar, no siempre se detectan a tiempo.  

Algunas de ellas son:

-Amenazas personales.
-Comentarios despectivos.
-Humillación pública.
-Abuso verbal.
-Intimidación.
-Demandas excesivas.

Estar atentos en caso de presentarse estas situaciones será vital para detener el abuso, ya que si persiste en el tiempo, puede generar depresión e incluso causar la muerte.

Características en la conducta de las víctimas

Las características en la conducta de una persona que sufre acoso o bullying laboral son evidentes:

-Terror y miedo de ir al trabajo.
-Depresión.
-Mal dormir o insomnio.
-Obsesión con el desempeño laboral.
-Distracción y nerviosismo.
-Ansiedad.
-Pensamiento suicida.

Debido a que el bullying tiene una connotación infantil, muchos adultos que sufren este acoso creen que lo mejor es soportar el problema, ya que son el principal sustento de la familia. Ésta, no es una buena opción, porque, lamentablemente, el bullying no desaparece de un día para otro, al contrario, se intensifica y debilita más a la persona afectada.


Fuente: altonivel

martes, 18 de octubre de 2011

6 hábitos de liderazgo para las juntas de trabajo




6 hábitos de liderazgo para las juntas de trabajo

La eficacia de las juntas de trabajo depende en gran medida de las capacidades de la persona que la preside, ya que debe comprometer a los asistentes y generar soluciones reales a los problemas.
Las reuniones de trabajo o juntas son necesarias para el buen desempeño de una empresa, ya que unifican los objetivos y las estrategias a seguir; sin embargo, muchas veces pueden ser tediosas y poco productivas, si no son dirigidas con habilidad.

La eficacia de las juntas de trabajo depende en gran medida de la persona que las dirige. El líder suele ser el jefe del departamento o la persona que lleva la minuta, pero debe tener actitudes claves para no perder el control de los asistentes y lograr la consecución de las metas planteadas en la reunión.

El blog de consultoría y management Gemba Tales señala que un buen líder debe saber dirigir la discusión para tratar los temas de la agenda, escuchar las inquietudes de sus compañeros y plantear soluciones reales que originen acciones específicas a los problemas.

Aquí seis hábitos de un buen líder para el éxito en las juntas.

1. Sigue el trabajo estándar: todas las juntas deben tener una agenda o programa de los temas que se van a tratar, una duración establecida y el apoyo multimedia necesario para que se entiendan los puntos a tratar. Un buen líder sabe cómo modificar el programa a las necesidades, pero nunca lo ignora y siempre respeta el tiempo de los otros.

2. Cuenta una historia: la gente pasa la mayor parte de su tiempo en el trabajo, por lo que no quieren que les repitas los datos que pueden ver en la gráfica. El trabajo del líder en una junta consiste en tejer historias que ejemplifiquen lo mostrado en el apoyo visual y que les digan a los asistentes qué significan esos datos de forma tangible.

3. Integra: el líder tiene que unir lo que está en el tablero con lo que pasa en el día a día en el trabajo. Une los datos duros con opiniones, sugerencias, comentarios y otros puntos de vista provenientes de las personas que asisten a la junta. La tarea del líder es ampliar la visión de las personas en la reunión y llevarlos a buscar respuestas útiles.

4. Llega a una conclusión: de nada sirve tner tres juntas diarias si no se resuelve una cuestión y se toman acciones concretas y sencillas para atacar los problemas. Es necesario “matar” los problemas para que no vuelvan otra vez por lo que debes tratar de que en la junta se defina la problemática, cuál fue su causa, cómo controlarlo o contenerlo, cuáles serán las medidas que se tomarán para evitar que regresen quiénes estarán encargados de ellas.

5. Compromete a los asistentes: un buen líder buscará que el diálogo en la junta sea comprensible, importante y procesable, de lo contrario la reunión sólo confundirá más a las personas o tendrá el mismo impacto que revisar un informe por correo electrónico. Si diriges la junta, debes tratar de identificar quién tiene dudas y a quién le ha quedado claro para poder educar e involucrar a los asistentes en lo que significa la reunión y lo que se debe hacer después de ella.

6. Destaca las buenas ideas que sirvan para resolver los problemas: las juntas son una gran oportunidad para que la gente reflexiones sobre las realidades y necesidades de una situación. Un buen líder sabe seguir las juntas y busca generar las respuestas de su equipo a través del desafío, el impulso, el entrenamiento y después toma en cuenta todas las sugerencias de sus empleados.

Fuente: altonivel

martes, 1 de septiembre de 2009

Siete causas por las que fallan los equipos de trabajo.

Aparentemente el trabajo en EQUIPO es una de las formas más eficientes y productivas de desarrollar un trabajo... sin embargo, esto no siempre es así.

Aquí enunciamos alguno de los problemas que pueden afectar la productividad de su equipo.

1.- Necesidades desparejas:
Un equipo falla en cumplir sus objetivos cuando existen personas con agendas privadas que persiguen objetivos antagónicos. Entonces, la solución es, lograr que las agendas ocultas salgan a la luz preguntando a la gente lo que quiere (en forma personal) del equipo. El líder del equipo debe asegurarse que los objetivos del "team" no estén colisionando con objetivos personales de sus integrantes.

2.- Metas confusas, objetivos atropellados:
El síntoma: un equipo que tiene que trabajar, pero no sabe muy bien qué se espera del mismo. La solución es clarificar el motivo por el cual existe el equipo, definir su objetivo y los resultados que se esperan de él. Constituir un equipo (o crear una "comisión") para resolver cualquier problema NO ES una solución en sí misma, sin metas y objetivos los equipos NO SIRVEN DE NADA. Nota: Dicen que el camello es un caballo hecho por una comisión a la que no se le habían definido los objetivos :-)

3.- Roles poco claros:
Vinculado al anterior, pero a un nivel individual. El equipo puede tener un objetivo, pero no se han definido los roles de los miembros que lo integran. Clarificar los roles individuales es tan importante como poseer un objetivo común claro.

4.- Conflictos de personalidad:
El síntoma: los miembros del equipo no se llevan bien. La solución es averiguar qué esperan los miembros unos de otros, qué prefieren, en qué difieren. El líder tendrá que decidir si puede aprovechar las diferencias en beneficio común o si sustituye a los miembros conflictivos.

5.- Visión borrosa:
Aquí la falla es a nivel del líder. Carece de las aptitudes para generar el impulso común necesario para producir los resultados. La solución: Trabajar el problema grupalmente o reemplazar el líder.

6.- Cultura antiequipos:
Aquí la falla no es del equipo sino del entorno. En muchas empresas o instituciones (generalmente en el sector público), la organización no está preparada para un trabajo cooperativo e intersectorial. Solución: No use equipos !! (y evita maltratar a la gente obligándola a integrar una modalidad de trabajo que la organización no respeta ni valora)

7.- Feedback e información insuficientes:
Esta es una falla mixta. El trabajo del equipo no está siendo evaluado y/o el equipo no recibe del resto de la organización la información que requiere para su tarea. El responsable de la organización debe formular mecanismos de control para el equipo y/o el líder del equipo debe conseguir el apoyo del responsable de la organización, para obtener la información y el apoyo necesarios en su tarea.

Los equipos representan una de las modalidades más formidables de trabajo que existen. Establecerlos adecuadamente, integrarlos con la gente idónea, fijarles un liderazgo efectivo y sustentar su labor, producen por lo general resultados excepcionales.


Fuente: Novedades Empresarias y Profesionales, bajo licencia de Creative Commons