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lunes, 13 de agosto de 2012

Liderazgo quántico, un salto al cambio empresarial




Con este modelo las personas aumentan de forma inmediata sus niveles de motivación y de claridad de proyectos en 30% y 40%, respectivamente.


En contraste con el “liderazgo clásico”,  el cual maneja técnicas para comunicar y persuadir a los demás en el logro de objetivos comunes, la principal premisa del Liderazgo Quántico (LQ) es que la persona cambia “en automático y evoluciona en diferentes niveles”.
Jorge Cuevas, psicoterapeuta con maestría en Gestalt y autodefinido arquitecto-creador del LQ, señala que es la evolución de los equipos de trabajo, empresas, familias y personas lo que tiene como principal objetivo el LQ.
Entrevistado por AltoNivel.com.mx, el también conferencista y autor de varios libros, señala que uno de los principios del cambio que empuja el LQ a todos quienes estén involucrados, comienza con el líder.
“Lo que el LQ promueve es que las personas evolucionen o transformen su realidad a través de tres elementos: disponer de enfoque, capitalizar  experiencias y ser creativos”. 
Cada elemento lo explica de la siguiente manera:

1.- Enfoque: En un mundo donde la dispersión y la ansiedad desperdician varios recursos, LQ promueve que cada persona tenga claro “donde está”, “a donde va” y “cómo va a lograrlo”.  Cuando tenemos ese enfoque, comenzamos a transformar la realidad.
2.- Capitalizar experiencias: Desde la perspectiva de LQ, no hay experiencias buenas o malas, cada una de ellas representa oportunidad para evolucionar. Por ejemplo: perder una venta o conflicto en la organización son situaciones que permiten aprender.  LQ tiene herramientas que ayuda a personas y equipos sacar provecho de esas experiencias.
3.- Creatividad: LQ permite que personas y equipos sean más creativos al elaborar sus estrategias, buscar oportunidades o planear negociaciones. Hoy día ante cambios constantes, la creatividad es vital para adaptarnos y evolucionar a la misma velocidad de las transformaciones. El poco tiempo que las personas disponen para ser creativos, arriesga que los equipos se pierdan en el trabajo y el día a día termina por rebasarlos. LQ abre ese espacio para ser creativos en vez de dejarse arrollar por la prisa sin sentido.

Inmediata motivación y claridad

Diseñado por el propio Cuevas, tal y como lo enfatiza en su libro “Liderazgo Quántico” de editorial Mondadori, señala que sus resultados dependen de las herramientas a utilizar dentro del LQ.
“En el caso de estrategia LQ, el tema de motivación y claridad es inmediato, lo mismo que a mediano y largo plazo. Lo que se logra es que los equipos tengan clara la estrategia maestra de su empresa y sepan cómo alinearse a la misma”.
Además logra que las personas prioricen mejor (porque saben qué es lo estratégico) y tengan adecuada comunicación, ya que así pueden hablar de sus objetivos y cómo llegar a ellos, “en vez de estar echando culpas”.
En otras herramientas los cambios son distintos, como con Brújula LQ,  la cual facilita que cualquier persona con formación de un día pueda hacer coaching con otra.

Los beneficios:

Las personas se sienten escuchadas, encuentran los aprendizajes en lo que les está sucediendo, generan opciones creativas para solucionar la situación y aterrizan en tareas sencillas de la vida diaria.
Aprenden a ser guías y explorar las problemáticas sin emitir opiniones precipitadas.
Se combate la “opinión precoz” o precipitada, causada por la verborrea que únicamente propicia horas de juntas sin llegar a soluciones creativas ni a compromisos claros.
El aumento de la productividad es evidente y se mide en la herramienta Estrategia LQ, que consiste de un tablero en que se plasman los proyectos.
En estudios realizados en lo individual, se comprobó que las personas aumentan su nivel de motivación en 30% y en 40% su nivel de claridad, concluye el entrevistado. 
Para ampliar más sobre LQ, ubica el libro “Liderazgo Quántico”.

Fuente: altonivel

viernes, 8 de junio de 2012

Seis hábitos del líder efectivo



Según el libro The Elastic Enterprise un directivo moderno debe tener inventiva y la capacidad de 'vender' ideas a su equipo.


Para ti, ¿qué hace a un líder efectivo? Hay distintas claves  que hacen que una cabeza de equipo sea exitosa como un buen manejo de la gente, la capacidad de innovar o saber cómo guiar a una meta común.  Hay características que se han hecho presentes en los principales representantes de liderazgo de nuestra era.
Haydn Shaughnessy, autor de The Elastic Enterprise,  apunta que los líderes empresariales de hoy deben hacerse de un nombre por ellos mismos debido a que con el internet,  las personas que los  siguen están al pendiente de cada una de sus acciones. 
Antes los líderes debían contratar a un especialista en relaciones públicas para manejar una empresa llena de personas que tal vez jamás los verían. Hoy  en día el director de una compañía no puede estar desconectado de lo que le pasa al más pequeño de sus trabajadores.
Los directores están expuestos al escrutinio público y deben ser capaces de adaptarse a las nuevas tendencias. Un buen líder moderno sabe que debe coexistir con y para un ecosistema de colaboradores que trabajen por una meta común.
En su libro Shaughnessy apunta que hay seis hábitos modernos para los líderes altamente efectivos y los compara con representantes actuales.

Inventiva

Todo buen líder también es un inventor pues genera ideas, procesos y rutas de innovación para sus equipos. Un buen director debe tener la curiosidad científica de jugar con los sistemas para descubrir cómo pueden mejorarse y adaptarse de forma más correcta a las necesidades del mercado y de su empresa.
El mejor ejemplo de esto fue Steve Jobs, quien transformó la industria de la electrónica de consumo.

Saber replantear

Un director nuevo debe ser capaz de replantear la realidad y el futuro de una compañía o equipo. Debe saber aceptar que ningún sistema es perfecto y correr el riesgo radical de transformar lo que haga falta para llevarlo a su mejor expresión, aún si se trata de la visión, misión y valores de la empresa.
Sin embargo,  ningún buen líder actúa solo.  El líder efectivo sabe “vender” la idea a su equipo y trabajar junto con él para llevar a una compañía a su crecimiento natural.
Por ejemplo, Apple empezó siendo una empresa de computadoras pero hoy vende teléfonos, televisiones y tabletas.  La cultura corporativa de la empresa cambio porque Jobs encontró una nueva oportunidad de negocio y supo venderla a empleados, analistas, socios, desarrolladores, accionistas y clientes.
Un líder efectivo sabe ver las cosas de manera diferente y hacer que los demás compartan su visión.

Saber atraer y orquestar

El nuevo líder efectivo de saber manejar activos dentro y fuera de la empresa y desde diferentes niveles de gestión. Es decir, debe tener la capacidad de dar la bienvenida al más humilde de sus empleados y a la vez saber actuar frente a los inversionistas.
Esto quiere decir que una buena cabeza de equipo debe ser capaz de laborar desde diferentes niveles y no se queda estático frente a las circunstancias.
Saben aplaudir a la competencia, por más grande o pequeña que sea, y hacer que sus compañeros hagan lo mismo.
Estos líderes deben poder hablar de un horizonte más grande que impulse las aspiraciones humanas y cambios de comportamiento de su equipo.

Influencia

Un buen líder efectivo sabe influir, convencer, estimular e incentivar a los miembros de su equipo  e incluso de otros. La influencia positiva crece sin límites reales, mientras que el ejercicio del poder se limita al alcance de la autoridad.
Esto es especialmente remarcable en el contexto digital donde las redes sociales pueden construir o aplastar un nombre en cuestión de minutos.
Los líderes efectivos modernos deben conocer de los medios de comunicación actuales y las plataformas disponibles para estar conectado con su público y no perder la capacidad de influir una conversación.

Saber limitar

Un director efectivo sabe delimitar entre consulta e instrucción para saber cuándo escuchar a la comunidad y cuando tomar una decisión en solitario.
En teoría, un líder efectivo sabe ver el panorama completo por lo que no puede dejarse llevar por la presión social. Un ejemplo de esto se ve en la negativa de Steve Jobs de integrar Flash en sus dispositivos.
Se trata de saber gestionar de manera abierta un equipo sin ser susceptible a la opinión popular.

Dejar de arriesgar

El mundo hiperconectado de hoy hace que los directivos quieran participar de toda nueva tendencia popular aun cuando su equipo pueda no ser el más adecuado para ciertos mercados.
El líder efectivo sabe reconocer dónde hay una oportunidad real, nuevos mercados, alternativas y estrategias, siempre y cuando sea una decisión tomada a conciencia y no sólo porque es lo que se espera.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Quiénes son los jefes psicópatas


Un estudio reciente aseguró que uno de cada 25 directivos de las empresas carece de empatía, abusan de sus subalternos y tienden a tener una personalidad egocéntrica.

Un estudio reciente por el doctor Paul Babiak y Craig S. Neumann de la Universidad de North Texas con Robert D. Hace de la Universidad de Columbia, aseguró que uno de cada 25 directivos de las empresas podría ser calificado como psicópatas ya que acrecen de empatía, abusan de sus subalternos y tienden a tener una personalidad egocéntrica.

El informe, publicado en la revista on line InterScience y reproducido por BuisnessInsider, recolectó información sobre la personalidad de 203 directivos seleccionados por sus empresas por tener “alto potencial” de crecimiento o de desarrollo de liderazgo.

Babiak se presentó como consultor en las compañías y durante un periodo de dos años investigó muy cercanamente el comportamiento de estos ejecutivos y a sus compañeros.

Por definición, un psicópata es alguien que no tiene conciencia y no siente ningún remordimiento o empatía.  Tienden a ser manipuladores pero al mismo tiempo son encantadores, lo que tal vez sea la clave de su éxito en los negocios.

Babiak señala que hay muchos rasgos naturales de la psicopatía que se confunden fácilmente con los rasgos de un buen liderazgo, por ejemplo el carisma, el buen uso del lenguaje y un comportamiento narcisista que puede parecer una buena autoconfianza.

Los resultados de la investigación arrojaron que uno de cada 25 ejecutivos tiene tendencias psicópatas, mientras que ocho de las 203 personas estudiadas, el 3.9%, estaban en el umbral de la psicopatía. Esto supera la proporción del 0.2% presente en la población general.

De hecho, otros tres individuos superaron el umbral de la psicopatía.

El 6% de los encuestados tenía tendencias a desarrollar comportamiento psicópatico, algo a destacar cuando la proporción en la población general ronda el 1.2 por ciento.

Lo más alarmante, publicaron los investigadores, es que de las nueve personas con las puntuaciones más altas en comportamiento psicópata, siete ya tenían puestos de alto nivel: dos vicepresidentes, dos directores, dos gerentes y otro con un puesto administrativo.

La pregunta de Babiak y compañía es ¿por qué hay más tendencia a este tipo de comportamientos en el mundo corporativo?

Los investigadores lo explicaron así. La falta de metas reales en la vida, es decir cambiar de convicción a la menor provocación y que en lo personal puede destruir las relaciones humanas, puede ser un factor a favor cuando se expresa en el lenguaje de los negocios puede ser interpretada como “visión estratégica”.

Estas personas carecen de remordimiento o culpa, son incapaces de sentir empatía lo que en el ámbito empresarial, según los autores del estudio, puede ser interpretado como un ejecutivo fuerte o duro capaz de tomar decisiones impopulares pero necesarias.

¿Cómo identificarlos?

El grupo de individuos estudiados por Babiak y compañía y que calificaron como psicópatas tienen algunas características en común en las pruebas.

*Los psicópatas obtuvieron una alta calificación en sus capacidades de comunicación, pensamiento estratégico y habilidades creativas.

*Por el contrario, y lo que los distingue de verdaderos líderes, tienen un pobre estilo de gestión, son malos trabajando en equipo e incluso tienen evaluaciones de desempeño pobre.  Es decir, se las ingeniaron para que sus jefes los consideraran como elementos de “alto potencial” pese a que su actitud actual demuestra lo contrario.

Obviamente, poseer algunas de estas características no garantiza ser una persona psicópata. Sin embargo, las empresas participantes en el estudio sabían que el ejecutivo que prestaron para la encuesta era un individuo “problemático”.

De hecho, Babiak apunta que las dos personas con puntajes más altos en el test de rasgos psicopáticos ya se encuentran en periodos de análisis de desempeño o por falta de disciplina. Aunque aún trabajan en sus empresas, ya iniciaron acción legal contra ellas por estas reprimendas.


 Fuente: Altonivel

lunes, 19 de diciembre de 2011

Secretos de los directivos más importantes del mundo


Steve Jobs, Bill Gates, Mark Zuckerberg y todos los CEOs del mundo, tienen (o tuvieron) cinco elementos en común ¿Cuáles son?

¿Qué tienen en común nombres como Steve Jobs, Bill Gates, Carlos Slim, Mark Zuckerberg, Larry Page, Sergey Brin y Warren Buffett? Que todos fueron estupendos CEOs de sus compañías y cumplían con las características necesarias para llegar al éxito.

Pero ¿cuál fue el camino para alcanzar esta instancia? Varios CEOs destacados de la historia, antes de ocupar los altos mandos, tuvieron que sortear complejos obstáculos y demostrar con hechos más que con promesas que eran capaces.

Al revisar sus biografías parece todo fácil: jóvenes de esfuerzo que se lanzan al mundo de los negocios con lo que mejor saben hacer. Perdiendo algunas veces, pero ganando la batalla más importante, aquella que los encamina al éxito.

Sin embargo, en la práctica todo es más complejo. Luchar contra 500 empleados o miles de personas en un sector, que persiguen el mismo objetivo, y cada una de ellas con características distintas, parece una tarea casi imposible.

La pregunta que surge luego de repasar sus historias es ¿qué los hace diferentes? Es decir, qué capacidades tienen ellos que no posea el resto de sus similares. Por qué ellos y no tú.

A juicio de Adam Bryant, subdirector del New York Times, se trata de una mezcla de de varias habilidades como la imaginación, la actitud y los nervios.

Con el objetivo de buscar el denominado “factor X”, el CEO de diario estadounidense entrevistó a más de 70 directores ejecutivos y otros líderes de la columna semanal que venía realizando hace varios años. Trabajo que le permitió encontrar cinco elementos que se repetían una y otra vez entre todos aquellos genios. Estos fueron los resultados:

Los cinco secretos

Curiosidad
Muchos directores ejecutivos exitosos son “apasionadamente curiosos”, dice Bryant. Se trata de una parte de ellos que rara vez es visto en los medios de comunicación y que nace de forma natural en ellos.

Muchas de estas personas se preocupan de cosas que nadie quiere saber: se preguntan por qué las cosas funcionan de la manera que lo hacen y si las cosas se pueden mejorar, averiguan las historias de la gente que trabaja con ellos y sus clientes.

“Es este cuestionamiento incesante que lleva a que los empresarios descubran oportunidades y los ayuda a comprender a las personas que trabajan para ellos, y cómo hacer que trabajen juntos de manera efectiva”.

Se describen a ellos mismo como “estudiosos de la naturaleza humana”.

Aguerrido
Muchas de estas personas tienen admirables historias de superación, de años luchando contra la adversidad, lo que les permite aprender de las experiencias vividas. Muchos de ellos han lidiado con el fracaso una y otra vez, pero tienen también la respuesta para superarlo.

“Los CEOs parecen impulsados por una fuerte ética de trabajo forjado en la adversidad. A medida que avanzaban en las organizaciones, la actitud sigue siendo la misma: este es mi trabajo, y voy a poseerlo. Debido a esa actitud, son recompensados con más desafíos y promociones”, comenta Bryant.

Equipos de trabajo
En algún momento, la idea de ser un “jugador” que forma parte de  un equipo se devaluó en el sector corporativo. Sin embargo, para los CEOs, es una ley. Ellos entienden cómo funcionan los equipos de trabajo y cómo sacar el máximo partido al grupo, dependiendo de las capacidades de cada uno.

Para el subdirector de NYT, esta inteligencia tiene que ver con la capacidad de reconocer las necesidades de los jugadores de tu empresa y la manera de reunirlos en torno a un objetivo común.

Sencillez
No hablamos de la sencillez personal, sino de ser simples en nuestro trabajo. Los altos ejecutivos, así como los clientes, quieren que seas sencillo, que vayas al grano, que seas conciso.

Según Adam Bryant, “pocas personas pueden ofrecer la simplicidad que los jefes quieren. Por el contrario, asumen erróneamente que ellos se sentirán impresionados con una larga presentación de PowerPoint o largos comentarios sobre algunos proyectos.

Los ejecutivos en posiciones de autoridad son claros en decir lo que quieren.

Sin temores
¿Te gustan las situaciones donde no hay una ruta específica o no sabes donde vas a parar? Esa es una pregunta que todos los grandes CEOs de la historia se han hecho alguna vez en sus vidas. En otras palabras ¿Soy valiente para asumir retos?

A menudo, la toma de riesgos se asocia con los empresarios arriesgando en los negocios, pero la toma de riesgos es un estilo de vida que muchos ejecutivos encarnan y buscan fomentar en los demás.

La buena noticia es que estos rasgos no son genéticos. Están desarrolladas a través de la actitud, el hábito y la disciplina, factores que te ayudarán a convertirte en el mejor líder.


Fuente: Altonivel

9 cosas que las personas exitosas hacen diferente

Ser realista y concentrarse cada día en mejorar, son algunas cosas que destacan a los líderes del resto de las personas.


Todos los profesionales aspiran a alcanzar el éxito de manera rápida y fácil. Lamentablemente, esto no siempre es así, ya que la gran mayoría tiene que trabajar duro para conseguirlo, aunque pasen muchos años.

Es por eso que la psicóloga motivacional, Heidi Grant Halvorson, publicó en Harvard Business Review las nueve cosas que la gente exitosa hace de manera diferente, para que sepas exactamente lo que debes realizar para obtener el anhelado éxito en tu trabajo.

1. Sé específico
Cuando fijes una meta, sé lo más específico posible. Esto te permite conocer exactamente lo que quieres lograr y te mantiene motivado hasta que lo consigas.

2. Aprovecha el momento para actuar en tus objetivos
El logro de tu meta significa agarrar todas las oportunidades que se te presenten, antes de que desaparezcan. Decidir cuándo y dónde se llevará a cabo la acción que deseas tomar es precisamente aprovechar el momento por adelantado. Para esto, también tienes que ser lo más específico posible.

3. Saber exactamente qué tan lejos dejaste de ir
Para que logres tu meta, debes realizar un control honesto y regular de tu proceso. Si no sabes cómo lo estás haciendo, no podrás implementar estrategias para cambiar tu comportamiento.

4. Sé realista y optimista
Creer que puedes lograr tu meta es muy útil para mantener tu motivación. Aún así, no debes subestimar lo difícil que puede ser alcanzarla. Para cumplir con tus objetivos requieres de tiempo, planificación, esfuerzo y persistencia.

5. Concéntrate en mejorar, en lugar de ser eficiente en lo que haces
Lo fundamental es que pienses en que puedes seguir mejorando tu capacidad en el trabajo, desarrollando y adquiriendo nuevas habilidades. Así, podrás tomar mejores decisiones y alcanzar tu máximo potencial.

6. Ten valor
Esto es, la voluntad de comprometerse con metas a largo plazo y de persistir ante la dificultas. Las personas valientes obtienen más educación en su vida y mejores promedios en la universidad. Lo anterior, sumado al esfuerzo, la planificación, la persistencia y las buenas estrategias es lo que realmente necesitas para tener éxito.

7. Fortalece el músculo de la fuerza de voluntad
Si lo entrenas regularmente, crecerá más y más fuerte y podrás alcanzar tus metas con éxito. Para esto, tienes que asumir un reto que requiera que realices algo que preferirías no hacer, para que aprendas una nueva habilidad.

8. No tientes a la suerte
Debes respetar tu plan de acción y no entusiasmarte con cumplir nuevos objetivos si no has terminado el que te propusiste al inicio.

9. Concéntrate en lo que vas a hacer y no en eso que no harás
Planifica en cómo lograrás tus objetivos y en lo que harás para conseguirlo.

Fuente: Altonivel

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Las reglas de liderazgo de Colin Powell.

1) Nunca tengas miedo de volver loca a la gente: El buen liderazgo implica la responsabilidad del bienestar de todo el grupo. Algunas de las decisiones que tomes podrán molestar a ciertos individuos: esto es inevitable. Tratar de ser bueno con todos invitará a la mediocridad y a poner en peligro tus objetivos como líder.

2) El día que tus soldados dejen de traerte sus problemas, es el día en que dejaste de liderarlos: Mantente disponible y accesible. Con frecuencia, pedir ayuda se ve como un acto de debilidad, que llevan a bajo desempeño. Muestra tu preocupación por la gente que está debajo tuyo.

3) No te dejes confundir por los expertos y élites. Los expertos usualmente tienen más datos que buen juicio: Cuestiona siempre lo que dicen los expertos, si no lo entiendes. No asumas que saben más que tu, y nunca dejes que te hagan aceptar algo que no entiendes completamente.

4) No tengas medio de retar a los profesionales, aún en su propio terreno: Aprende de los profesionales; búscalos como mentores y socios. Pero si no estás de acuerdo con lo que dicen, déjales saber. La reputación no debería ser un obstáculo para el progreso.

5) No descuides los detalles. Cuando las mentes de todos están distraídas, el líder debe estar doblemente pendiente: Todas las ideas y visiones en este mundo no tienen ningún valor si no pueden ser implementadas en forma rápida y eficiente. Los buenos líderes delegan y empoderan a otros en forma liberal, pero siguen prestando atención a los detalles cada día.

6) No sabes cuando te puedes salir con la tuya, hasta que pruebas: No esperes a que te den permiso – hazlo. Si le preguntas a demasiadas personas, seguramente alguno de ellos te dirá que no. Entonces, no preguntes.

7) Siempre busca debajo de la apariencia superficial: No asumas que las realidades de hoy continuarán mañana en una forma limpia, linear y predecible. Toma los pasos necesarios para resolver problemas a medida – o si es posible antes de – que surjan.

8) Sólo atrayendo a las mejores personas conseguirás grandes logros: Rodéate con los más brillantes y los mejores. Harán la diferencia entre una organización y el logro.

9) Nunca dejes que tu ego se acerque tanto a tu posición, que cuando desaparezca tu posición, tu ego se vaya con esta: El cambio suele ser aplastado por gente que se aferra a su territorio. Los líderes efectivos crean un clima en el cual el valor de una persona es determinado por su disposición a aprender nuevas habilidades y asumir nuevas responsabilidades.

10) El optimismo perpetuo es un multiplicador de fuerzas: Los líderes que culpan a otros y se quejan mucho, promueven esas mismas conductas en su gente. Tenga una actitud que diga “aquí podemos cambiar las cosas, podemos alcanzar nuestras metas, podemos ser los mejores”.

11) Diviértete en tu misión. Toma un descanso cuando te lo merezcas. Pasa tiempo con tu familia: Conseguir el equilibrio adecuado es fundamental; una vida feliz en el hogar implica mayor productividad en el trabajo.

12) El liderazgo es solitario: La esencia del liderazgo es la disposición para tomar decisiones difíciles. Prepárate para estar solo.

Colin Powell, quien fuera general del ejército y posteriormente secretario de estado de Estados Unidos, es actualmente uno de los autores y motivadores más respetados de ese país.

Fuente: Estos consejos fueron traducidos y adaptados de la revista Success

jueves, 10 de septiembre de 2009

El camino hacia la formación de un líder.

Además de contar con ciertas aptitudes natas, un líder debe pasar por un proceso formativo, tanto práctico como teórico.

En las empresas, como en cualquier otra actividad, existen talentos naturales que siempre serán excepcionales. Sin embargo, un líder puede formarse del mismo modo que un científico a través de un proceso formal y estructurado.

Está claro que llegar a ser un líder está basado en dos puntos fundamentales: El primero, se centra en la formación educativa, estudios profesionales y de postgrados, como por ejemplo los MBA.

Y en segundo lugar, por medio de un proceso empírico; según esto, la manifestación de las aptitudes de liderazgo está relacionada con la experiencia de una persona, tras la constante exposición a situaciones que les permiten definirse como líderes.

Desde esta perspectiva, un programa de desarrollo de líderes debe cumplir con las siguientes características:

1. Componente administrativo
Un futuro líder debe entender bien la mecánica de una organización y debe estar en condiciones de hablar un lenguaje común con sus integrantes.

2. Componente histórico y referencial
Los aprendices deben conocer bien la historia de procesos de liderazgo que han sido exitosos y otros que no lo han sido tanto, a fin de no repetir los mismos errores. También, deben conocer los diversos tipos de organizaciones y liderazgo existentes.

3. Componente ético-legal
Es indudable que para lograr que un líder actúe de manera beneficiosa para su organización, es necesario que siempre tenga presente cuáles son los límites de lo aceptable y lo aconsejable.

4. Componente epistemológico
Es necesario que los futuros líderes estén más habituados a pensar de forma lógica, racional y teniendo en cuenta los intereses de su propia organización. Por consiguiente, el progreso de la actividad dependerá de las propias personas que se vayan formando.

5. Componente retórico
Un líder deberá saber cómo expresarse de forma convincente, ya sea para reforzar su carisma y utilizar esta facultad frente a "las masas", como así también ser capaz de persuadir a sus homólogos.

6. Componente táctico - estratégico - político
Un futuro líder debe contar con conocimientos de planificación y elaboración de planes a corto, mediano y largo plazo. Es aconsejable que contara con conocimientos teóricos sobre táctica, estrategia, política, logística organizacional, etc.

7. Componente organizacional específico
Es imprescindible que el futuro líder sepa cómo es la organización que va a dirigir.

8. Componente práctico
Será necesario someter a prueba a los candidatos de forma periódica, hacerles trabajar en equipo y precisamente, acostumbrarles a dirigir distintos tipos de situaciones.



Fuente: Altonivel México

martes, 8 de septiembre de 2009

El líder ¿nace o se hace?

Una persona puede ser visionarioa, comprometida, responsable y analítico, pero si estas características no se desarrollan tienen un crecimiento lento y difícil de desarrollar en todo su potencial.

Bajo la pregunta ¿El líder nace o se hace? se esconde la necesidad de aclarar si cierta persona (o nosotros mismos) puede llegar a ser un buen líder.

En primer lugar, hay que comprender que la definición de liderazgo es muy difusa, pero que, en general, diferentes autores están de acuerdo que un lider debe tener unas serie de características que definan su personalidad.

De esta forma podemos generalizar la pregunta:

¿La Personalidad es innata o adquirida?

Genéticamente se transmiten ciertas características que conforman la estructura de la personalidad; un ejemplo claro es la inteligencia, ciertas aptitudes y alqunas cualidades del temperamento.

Algunas aptitudes no son tanto una herencia genética como el producto del entrenamiento o del contagio. Ciertas caracteristicas son consecuencia de un entrenamiento planeado por los padres o por los educadores: el niño empieza a responsabilizarse de su vestimenta, de sus juguetes y recibe gratificaciones o frustraciones del exterior según sus éxitos o sus fracasos. Esto va modulando su personalidad.

La Psicología moderna está en la linea de lo expuesto por Vallejo-Nágera, dando una importancia relativa a los genes, sobre todo para comportamientos primarios (como puede ser la ira y su control) y un mayor peso al aprendizaje posterior. El ambiente en el que nos desenvolvemos, especialmente en las etapas tempranas de la vida, moldea nuestra personalidad.

¿El líder se forma durante la infancia?
En gran medida sí; la capacidad de liderazgo se desarrollo durante la infancia y la adolescencia. En los primeros grupos que se forman en la escuela, ya se puede detectar la presencia del lider de grupo, que, de forma espontánea, empieza a marcar las relaciones del resto de componentes.

La formación del Líder
El hecho que nuestra experiencia personal nos dote de capacidades naturales para ejercer como líderes, no debe confundirnos: Un líder puede construirse o potenciarse por la formación.

El único requisito para llegar a ser un buen líder es la voluntad de serlo. Si se tiene voluntad, se puede emprender una autoformación (por ejemplo, basada en lectura y puesta en práctica de los principios del liderazgo) o una capacitación formal basada en cursos, seminarios o coaching.

Los seres humanos nacen con talentos particulares que desarrollan y fortalecen a lo largo de su vida por medio de la práctica cotidiana, por experiencia propia en el uso de los talentos o por el aprendizaje a partir de la disciplina relacionada a alguno de ellos.

Estratega, visionario, comprometido, responsable, incansable trabajador y analítico, pueden ser algunas características natas, pero si no se desarrollan tienen un crecimiento lento y difícil de desarrollar en todo su potencial.

Encontrar el talento no es fácil, pero una vez detectado, es posible avanzar, desarrollarlo, y fortalecerlo de manera creativa, fresca y enfocada, se trata de identificar la vocación, y al ejercerla de manera responsable y comprometida es posible desarrollara el carisma, un elemento clave para el Liderazgo de Alto Desempeño.

El Líder, nace y se hace.
El Liderazgo de Alto Desempeño aparece desde un nivel básico donde sólo el manejo del poder de manera coercitiva se mantiene por los resultados obtenidos, pasando por etapas de control y aprendizaje, evolucionando, a veces, de manera “natural” hasta un nivel alto de efectividad.

Sin embargo, este proceso es lento, los golpes son duros y el ánimo decrece, lo único que no se detiene es el tiempo y la época actual exige ir al ritmo y mantenerlo.

Existen metodologías para el desarrollo de habilidades para ser un Líder de Alto Desempeño que requiere de un trabajo basado en la adquisición de conocimiento práctico para el desarrollo de talentos, genera carisma y un desempeño laboral y profesional con mayor enfoque y precisión.

Dentro de dichas metodologías, se identifican los talentos de las personas, se les dirige en la elaboración de un programa estructurado individual para el desarrollo de habilidades de este Liderazgo de Alto Desempeño, incluso, se les “coachea” para monitorear la ejecución de sus programas.

El objetivo es formar líderes acordes a las necesidades de las empresas de quinta y sexta generación, donde las características básicas a desarrollar son: Efectividad (resultados objetivos, continuos y crecientes) y respeto.

Implementar iniciativas dentro de las organizaciones que terminen en algo sólido y mantenido requiere un liderazgo efectivo, no es retórico sino estadístico, las empresas que realmente crecen, tienen este común denominador, que den resultados, pero se requiere que lo hagan de manera consistente, creciente, desarrollarlos por medio de un programa estructurado, de manera sistemática, es posible.

Fuentes:
Mario Brieño (Consultore de Inteli para cambio organizacional)
J.A. Vallejo-Nágera, libro Guia práctica de la Psicología